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¿Cómo se caen los dientes de leche?

 

La erupción (salida) de los dientes definitivos, con la consiguiente caída de los dientes de leche, es un proceso complejo que puede provocar multitud de dudas. Por ello, desde nuestra Clínica Dental Confianza en Pamplona vamos a intentar dar respuesta a algunas de las preguntas más frecuentes de nuestros pacientes.

¿Cómo salen los dientes definitivos?

Como es universalmente conocido, y común a todos los mamíferos, existen dos denticiones, de leche y de adulto. Tanto una como otra parten de una posición interna en el seno del hueso, hasta que en determinado momento empiezan a salir hacia la superficie, “rompiendo” la encía y colocándose en la posición que se determina por el pasillo formado entre la lengua y las mejillas por un lado, y los dientes adyacentes por otro. De esta manera, el diente sale a la superficie en la posición que le corresponde, hasta que el contacto con el diente contrario consolida su anclaje en el hueso y termina de formarse la raíz, en su posición mas o menos definitiva.

¿Qué ocurre cuando salen los dientes definitivos?

En su camino de salida, los dientes definitivos van “disolviendo” las raíces de los de leche, hasta que pierden todo el soporte y caen solos. Una vez que el diente de leche, inmediatamente el nuevo ocupa su lugar. Hay quien cree que los dientes de leche no tienen raíces, cuando en realidad han sido destruidas, disueltas, por el diente nuevo, al desarollarse bajo el anterior.

Los incisivos, caninos y premolares de adulto, al erupcionar, tiran otra pieza anterior de leche. Sin embargo, los molares no, y es muy frecuente que el primer molar, que sale a los 6 años, pase desapercibido por los padres. Es normalmente en la clínica dental cuando los dentistas les hacen saber a los padres que “esa muela grande del final, no es de leche, y hay que cuidarla más que las otras, ya que es definitivo

¿Hay que tener algún cuidado especial?

En el momento de la aparición en la boca, el diente debe ser mineralizado en parte por la saliva, ya que es todavía inmaduro y poco resistente a la caries, por lo que una exposición a un medio químicamente agresivo (como pueden ser el azúcar de los dulces y los microbios) puede producir rápidamente una disolución del calcio y fósforo que contienen los dientes.

Es decir, un diente recién salido, resiste mal el ataque de la caries, por lo que se recomienda reducir los dulces y usar un dentífrico con flúor. El flúor, además de tener propiedades antibacterianas (como un desinfectante) impregna el diente haciéndolo muy resistente a estas agresiones, mejora la superficie del esmalte y lo impermeabiliza para los ácidos, “sujetando” con mayor firmeza al calcio y fósforo.

En ocasiones, también se aísla la parte más indefensa del diente, los surcos de las muelas, a través del sellado dental, que consiste en barnizar estas zonas con una impermeable a los agentes externos. Al aislar estos surcos, conseguimos reducir las probabilidades de que el niño desarrolle caries.